Nota de prensa del Tribunal de Justicia de la UE en relación con la sentencia de las cláusulas suelo en las hipotecas

La justicia europea condena a los bancos a devolver la totalidad del dinero cobrado por las cláusulas suelo.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), ha dictado esta mañana una importante sentencia por la que se condena a los bancos españoles a devolver a sus clientes la totalidad del dinero indebidamente cobrado por la aplicación de las cláusulas suelo, enmendando así al Tribunal Supremo que optó por limitar los mencionados efectos a mayo de 2013.

Con esta sentencia la práctica totalidad de los deudores hipotecarios de nuestro país tienen derecho a que le sean devueltas cantidades de dinero.

Lea la NOTA DE PRENSA que ha publicado el Tribunal de Justicia de La Unión Europea.

 

 

Legislar contra el ser humano

Portada de el País inmigrantes

Hoy me he desayunado con esta estremecedora foto de portada de El País y me ha venido a la memoria aquella máxima que, cuando estaba en la facultad de derecho, tanto nos repetía nuestro profesor de economía política: «no se puede legislar contra el mercado». Nos contaba que, cuando los precios no los fijaba el mercado sino los gobiernos, inmediatamente aparecía el mercado negro y aseguraba que, si se fijaba un precio exorbitante para el tabaco o el alcohol —por ejemplo—, inmediatamente aparecería un mercado negro donde algunos ofrecerían las mercancías a su precio real a los consumidores de ellas dispuestos a comprarlas.

La afirmación de mi profesor me parece acertada aunque ese «mercado» no sea, en el fondo, más que un conjunto de transacciones producidas entre personas que quieren comprar y otras que quieren vender; ese mercado, pues, no sería más que un subconjunto (negocial) del conjunto mucho mayor (vital) de las aspiraciones humanas.

Hoy, como digo, he recordado esa afirmación al ver a estas decenas de seres humanos tratando de salvar la vida. Si no es posible legislar contra el mercado (y a evitarlo dedican los países del mundo occidental ingentes recursos en forma de tribunales de la competencia y aún llegando a la guerra por imponer ese principio) ¿cómo es posible que podamos establecer leyes que van en contra de las más esenciales aspiraciones del ser humano?

Los seres humanos no sólo desean negociar, comprar y vender, sino que antes que eso desean esas cosas que proclaman campanudos textos legales: el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

Si no se puede legislar contra el mercado mucho menos se puede legislar contra el ser humano y —si se hace— el mercado negro de seres humanos será el menor de los problemas que habremos de afrontar y la historia nos enseña esa verdad con incontestables ejemplos.

Entendámoslo, la pobreza no es un problema sólo de los pobres: es un problema nuestro también, es un problema de todos; las islas de riqueza en medio de un océano de pobreza están condenadas a ser tragadas por él y otro tanto les pasará a las islas de libertad o felicidad si les rodea un mar de injusticia y desesperación. La consecuencia de esta verdad es que si la pobreza no es sólo un problema de los pobres nos toca a todos —y no solo a ellos— remediarla. Las palabras de Cervantes no son un mero artificio retórico

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida

Y es por la vida, por la libertad y por la búsqueda de la felicidad por lo que se ahogan estos seres humanos de la foto.

Algo estamos haciendo mal, muy mal: no se puede legislar contra el ser humano.